El año de Brasil

O ANO EM QUE MEUS PAIS SAÍRAM DE FÉRIAS ⎢ Cao Hamburger, 2006

1970 debe de ser un año emblemático para los brasileños. La selección de fútbol conseguía por tercera ocasión el título de campeón en el Mundial gracias a uno de los equipos más celebrados en la historia del deporte. El país pasaba por una recuperación económica después de varios años de desestabilización y conflictos políticos. A diferencia de lo que aparecía en la propaganda estatal, en las calles se vivía una intensa lucha social entre el régimen militar y grupos guerrilleros de oposición, que desembocó en una violenta represión y cientos de exiliados, torturados, y desaparecidos. No me parece casualidad, entonces, que un año de marcados contrastes en la historia brasileña sea el marco ideal para una película que habla sobre la evocación y revaloración del pasado.

O ano em que meus pais saíram de férias (Brasil, 2006), segunda realización del brasileño Cao Hamburger, se sitúa en el centro de estos cambios. La película relata la angustia que experimenta Mauro, un niño de doce años, cuando sus padres lo dejan en la entrada del residencial donde vive su abuelo paterno con el pretexto de que “se irán de vacaciones”. Sin saber que el abuelo falleció en el mismo día en que arriban a su casa, Mauro queda abandonado a su suerte, mientras se aferra a la promesa de re-encontrarse con sus padres el día en que inicie el Mundial (que se efectuaría en México). Poco a poco, el niño encuentra refugio en la comunidad judía del que es originario, en particular con Shlomo, un hombre mayor que lo hospicia y lo alimenta, y Hanna, una niña de su edad quien le proporciona ayuda aunque de forma desafiante y condicionada. Mauro advertirá, con cierto lamento y conforme a distintas insinuaciones, que “irse de vacaciones” en realidad es un eufemismo de los que están huyendo o están siendo perseguidos a causa de sus ideologías políticas.

Aunque las filmografías latinoamericanas abordan de forma frecuente el tema de las dictaduras desde los frentes de la memoria y la denuncia social, este filme se inscribe más bien en una tendencia reciente de revisitar estos acontecimientos desde la mirada infantil. Machuca (2004), en el caso chileno, o Infancia clandestina (2011) con la dictadura argentina, muestran personajes cuyos entornos, de carácter inocente y lúdico, se ven irrumpidos por la violencia y la persecución. Es una mirada que busca repercutir en el territorio de lo cotidiano. Mauro quizá no comprenda o se interese por los motivos de las luchas sociales pero termina padeciendo las roturas que ocasionan. Desde su posición, la separación con sus padres resulta sumamente dolorosa. Aunque la película se muestra solidaria con las causas históricas, al mismo tiempo las describe como inhóspitas e incapaces de otorgar el refugio que un niño necesita. Se percibe con el personaje de Ítalo, un estudiante de personalidad nerviosa y convicciones ambiguas, arquetipo del guerrillero idealista que ante una crisis se muestra impasible.

El enfoque de la mirada infantil corresponde también con las edades y vivencias de los actuales realizadores latinoamericanos. Hamburger, quien debía tener cerca de unos ocho o nueve años en el año en que transcurre su película, ha declarado que ciertos eventos del filme están inspirados en su biografía personal. Al recurrir a experiencias individuales constata el esfuerzo de una generación por comprender, no sólo las dificultades que atravesaron ellos mismos, sino las de sus padres y abuelos. Cuando Mauro se apropia de los objetos que encuentra en el apartamento inhabitado, despierta su interés por la alcurnia de su línea paterna. Descubre, a través de varias fotografías, los orígenes inmigrantes de su familia y la distante relación entre su padre y abuelo. Frente al espejo, se acomoda un sombrero que aparece en las fotografías de sus antecesores. De una caja, extrae unos guantes que alguna vez proporcionaron elegancia, pero que Mauro emplea meramente para jugar fútbol. Cuando el personaje, ya de adulto, se pregunta en voz en off si su padre había inferido que Mauro se convertiría en portero de fútbol, el comentario revela que su vocación no proviene de una pasión aislada, sino que es heredada.

Así como el fútbol se muestra como un evento imprescindible de cohesión entre generaciones, también resulta un motivo de integración entre geografías y culturas. Como la historia se sitúa en el barrio de Bom Retiro (conocido por ser uno de los más multiculturales de la ciudad de São Paulo), Mauro vive en una especie de microcosmos en donde se refleja el pensar y sentir del Brasil de los setenta. Alrededor de un partido amateur de fútbol coexisten polacos, griegos, italianos, japoneses y africanos. El montaje paralelo entre la crónica de los partidos de Brasil en el Mundial, con los personajes atentos a los partidos que se transmiten por televisión, remiten la gloria del equipo de ese año, pero también a la vitalidad de una sociedad tan peculiar como la brasileña.

El entusiasmo de Mauro hacia el fútbol me resulta simpático. La película presenta con sinceridad y humor las obsesiones infantiles alrededor de la afición a este deporte: la ingenua intención de completar un álbum de estampitas, las discusiones acaloradas respecto a las tácticas de los jugadores, o la imitación exagerada en las celebraciones de los goles. Para Mauro, el fútbol no sólo es un paliativo para soportar su situación, sino que reivindica su promesa de esperar pacientemente a sus padres. La posición de guardameta que se atribuye, bien podría ser una metáfora de la circunstancia en la que se encuentra: esa figura clave en el juego que permanece inmóvil, observando, a a la espera de que llegue su momento decisivo. Es en el fútbol, más que en las guerrillas o la religión, en donde Mauro encuentra un sentido pleno y acogedor.

O ano em que meus pais saíram de férias tiene sus momentos imperfectos. Abundan los personajes y las historias secundarias, y algunas escenas están dirigidas con cierta torpeza narrativa. Sin embargo, la película me parece de sumo interés por mostrar el contraste que supone el recuerdo individual del colectivo. Quizá la mayoría garantice que 1970 se definió por ser el año de Brasil en el Mundial, pero en el recuerdo del protagonista, como lo indica el título, hay un evento de mayor profundidad que resulta indispensable evocar y conocer. HH

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