Ese niño hosco, más bien gris

BEFORE NIGHT FALLS ⎢ JULIAN SCHNABEL, 2000

Hace ya 72 años que, al oriente de Cuba, nació Reinaldo Arenas. Cabrera Infante escribió alguna vez: “decir que Reinaldo Arenas atravesó como un cometa la literatura cubana y no decir que fue un bólido salido del infierno es mentir a medias”. Su vida fue breve, pero hay en ella, como en su poesía, una contundencia extraordinaria. Llevar esa contundencia hasta la pantalla es el acierto más grande que tiene el filme Before Night Falls (Estados Unidos, 2000), una adaptación de la autobiografía de Arenas que lleva el mismo nombre. Dirigida por Julian Schnabel, la cinta nos deja ver al poeta que, como una especie de Pigmalión, esculpe una existencia profundamente arraigada a su propia poesía. Como si libro, escritura y vida, fueran una misma cosa.

Aunque la película se trata de una biopic tradicional, contada de manera cronológica, la interpretación de Javier Bardem en el papel de Reinaldo no nos hace exigirle a la historia ningún artilugio narrativo. Con mucha sencillez, se nos muestra aquellos episodios y lugares que constituyeron a Arenas: su infancia campestre y mezquina, su apoyo a la revolución y su posterior desencanto por ella, su homosexualidad abierta y libre, su devoción por el sexo y la literatura, su estrecha amistad con Lezama Lima y Virgilio Piñera, su encarcelamiento donde fue torturado por no responder a un totalitarismo terco y absurdo; su miserable exilio en una Nueva York que entregada al capitalismo, era también cárcel y humillación, su final agonía como enfermo de sida.

Las películas biográficas suelen ser una declaración de simpatía que el director tiene con el personaje-motivo del filme. Schnabel muestra aquí –como quizá había hecho ya en su primer largometraje, Basquiat (Estados Unidos, 1996)─, su admiración por el hombre disidente, un ser que, al renunciar a todo, sólo se compromete a existir. Consigue así representar los temas que Arenas tanto trabajó en su literatura y en su vida: la intensidad, la muerte, el estallido, el erotismo, la vida guiada por el deseo; Before Night Falls se aleja así de la obsesión por ilustrar minuciosamente la obra de Arenas y consigue armar esa Cuba, ese Nueva York y ese mundo que habitaba la imaginación del poeta y que habita también el resto de su obra. Sí: Reinaldo es un bólido salido del infierno; pero esta cinta nos recuerda que también era ese adulto que nunca creció, un niño viejo, un niño hosco, más bien gris. CA

***

Este texto se publicó en la Revista Ocio (suplemento de Milenio Jaslico) el 17 de julio del 2015.

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