Tijuana, el cagadero del mundo

NAVAJAZO ⎢ Ricardo Silva, 2014

 

Dos hermanos escapan de una muerte segura en Guatemala. Deciden viajar al norte. Abordan un autobús, alguien los despierta diciéndoles “ya llegamos a Tijuana, indios desgraciados. ¡El cagadero del mundo!”. Se trata del filme El Norte (Estados Unidos, Inglaterra, 1983) de Gregory Nava. Supe de la existenciade esta cinta gracias a una charla ofrecida hace algunos años por Juan Apodaca, ahora director del Foro de Análisis Cinematográfico (FACINE) de Tijuana. Supe también, al leer el trabajo de Apodaca, que Orson Welles era un asiduo visitante de Agua Caliente en la ciudad de Tijuana; que era conocido en la ciudad por su afición a los toros y que se especula la aparición de algunos fotogramas de Agua Caliente en Citizen Kane (Estados Unidos, 1946)esta relación de Welles con Tijuana es aún más evidente en la película Touch of evil (Estados Unidos, 1958), donde la ciudad se representa como una suerte de Gomorra.


De esta manera, Tijuana atraviesa al cine constantemente, casi siempre presentada como una herida social: ciudad en miserias, ciudad de drogas, frontera inhóspita de una nación fracasada; el que está en Tijuana, sueña con ir más al norte. Esta es la tradición fílmica que engloba a esta ciudad fronteriza. Con este imaginario en la cabeza es que el espectador se acerca al documental Navajazo (México, 2014) de Ricardo Silva, una película que nuevamente incide ─como su nombre lo dice─ en esta ciudad-herida. Cada historia mostrada en Navajazo es distinta, así como cada personaje que la protagoniza. No obstante, los une a todos el escenario que parece convertirlos en seres marginales que apenas subsisten: canto épico a la supervivencia de yonkis, músicos fracasados, estrellas del porno y de los videohomes. La línea argumental es trazadapor una sencilla narración, en off, que parece describirnos el fin del mundo; Tijuana es también el apocalipsis. Silva ha declarado que se trata de una etnoficción, es decir, se colocan ciertos parámetros artificiales sobre una realidad existente. Así, frente a una cámara se les pide a los actores que se interpreten a ellos mismos. La película pasa por la denuncia, y luego se convierte, también, en una herida en la cinematografía nacional. Una película que no complace a su audiencia, que toma riesgos sobre temas delicados. La cámara muestra que los personajes que la humanidad ha emancipado, son también la humanidad misma.


Al finalizar de ver la película, es inevitable recordar la frase “el cagadero del mundo”. No sé si Tijuana lo sea, pero sé que al cine le gusta volver a ese lugar una y otra vez. Silva aseguró que un navajazo es una herida que no cierra. Quizá por eso el cine siempre vuelve a Tijuana, la eterna locación de la ciudad-herida. CA

***

Este texto se publicó en la Revista Ocio el 5 de marzo de 2015.




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Un comentario en “Tijuana, el cagadero del mundo

  1. Tijuana el cagadero del mundo, pues es la frontera mas transitada de este, se mueven influencias,drogas y como mercancía personas, aun así la amo, es un crisol multicultural,me ah dado todo y si embargo no le debo nada.

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