El capital humano

DEUX JOURS, UNE NUIT  ⎢ Jean Pierre Dardenne y Luc Dardenne, 2014

Una película es siempre muchas otras películas (e incluso otros libros, fotografías, una pieza musical, etc). Deux jours, une nuit (Bélgica, Francia, Italia, 2014), el nuevo largometraje de los hermanos Dardenne, me hizo volver a la premisa de una película italiana de Paolo Virzi, Il Capitale Umano (Italia, 2014): en ella, observamos cómo un accidente automovilístico provoca la muerte de un hombre que regresa a su casa en bicicleta. La compañía aseguradora debe pagar a la familia afectada una suma acordada en los parámetros siguientes: la esperanza de vida de la persona que fue asesinada, sus retribuciones potenciales y la cantidad y calidad de sus lazos afectivos. Estos parámetros representan “el capital humano”. De la misma manera, el filme de los hermanos Dardenne pone en tensión el capital económico con el valor humano.

A través de una narración sencilla y transparente, seguimos a Sandra, quien intenta recuperar su trabajo tras haber salido de una depresión. Para poder reintegrarse a sus labores debe convencer a sus compañeros de que renuncien a una prima de 1,000 euros. Los Dardenne hacen recorrer a su protagonista por el corazón de la clase media, las pequeñas calles de los suburbios belgas. El filme se compone de las entrevistas que hace con sus compañeros, dieciséis en total, sea por teléfono, en la cochera de una casa, la entrada de un complejo departamental, una cancha de fútbol, etc. Aunque el diálogo de Sandra con que les presenta su situación a sus compañeros es el mismo, la respuesta de cada uno es distinta, provocando diversas situaciones y conflictos. Algunos aparentan culpa, otros enojo, indiferencia o tranquilidad. Como es de esperarse, la tensión crece conforme a la variabilidad de las respuestas que recibe de sus compañeros, aunque nunca llega a convertirse en angustia para el espectador.

Deux jours…, pone de relieve las dos enfermedades más concurridas del siglo XX y XXI: la crisis personal y la crisis económica, síntomas de los fracasos de la modernidad. El filme pone de manifiesto estas crisis desde sus protagonistas más pequeños: los trabajadores que día a día se ven las caras y reciben un sueldo del cual pende su sobrevivencia cotidiana y las de sus familias. La acción de los personajes transcurren durante el único momento en que el trabajo ofrece treguas: un fin de semana. A través de encabalgamientos de planos secuencias, los dos días y una noche en que transcurre el filme, arrastran y extienden sobre la protagonista la temporalidad y la crisis que padece.

El filme es una mirada opuesta a relatos anteriores como Inside job (Estados Unidos, 2010) o The Wolf of Wall Street (Estados Unidos, 2013), donde la crisis es más evidente en los altos círculos de la sociedad. No debe de ser casualidad, además, que esta película surja apenas un año después que El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. Después de la burbuja inmobiliaria del 2008, parece que apenas se pueden medir las repercusiones, no en el sentido de la gráfica, la estadística y el dato duro, sino en lo íntimo y humano: ese lugar preferido por la filmografía de los Dardenne, desde donde las situaciones intensas y paralizantes del drama se representan con sencillez. Para algunos, no podría existir tal cosa como el capital humano. Su nuevo filme está en el centro de esa dificultad, ¿qué cosa puede ser el capital humano? CA

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