Leñero, Pacheco

MARIANA, MARIANA ⎢Alberto Isaac, 1986

Estamos ya casi a un año de la muerte de José Emilio Pacheco. Su trabajo en el campo de la literatura es importantísimo, pero con su muerte, ha resurgido también el interés por el trabajo de Pacheco en el cine. Los tres guiones escritos por él y llevados a la pantalla por Arturo Ripstein son los más conocidos: El castillo de la pureza (México, 1972), El santo oficio (México, 1973) y Foxtrot (México, 1975). Tiene también algunos guiones que nunca fueron filmados. Su trabajo en el cine es escueto, pero muy preciso.

El día de su muerte me trajo el recuerdo de la película Mariana, Mariana (México, 1986), la adaptación, con un guión hecho por Vicente Leñero, de su novela más leída Las batallas en el desierto. Este filme, desafortunado en algunos momentos, muy lúcido en algunos otros, es una pieza muy peculiar de la cinematografía mexicana. En primer lugar, el director que había iniciado el proyecto, José Estrada, murió días antes de que comenzara el rodaje, su cargo lo tomó Alberto Isaac. Además de esto, entre la novela y el filme había un abismo enorme al que no se le podía sacar la vuelta: la novela se publicó en 1981, el filme, en cambio, comenzó a filmarse en 1986; entre estos cinco años se situaba una de las heridas más escabrosas de la capital mexicana, el terremoto del año 85.

La novela de Pacheco es una historia que toma como eje la nostalgia, dibuja un recuerdo dulce que nunca podrá repetirse, en una Ciudad de México que por el paso de los años ya no existe, una metáfora trágica, el río de Heráclito que no vuelve. La película no cuenta con tal metáfora, sino con una ciudad que realmente se ha caído a pedazos. Mariana, Mariana es como un video familiar en formato VHS, que uno encuentra en una caja empolvada por el paso de los años. Al mirarlo, al reproducir de nuevo los recuerdos familiares de la infancia, hay una sensación extrañísima: ahí está uno, pero por alguna razón ese que se ve en la pantalla no es uno.

De la misma manera en Mariana, Mariana hay algo muy propio, pero que ya no está, que se derrumbó. Una pieza fílmica que se salva por el bolero Obsesión (leitmotiv amoroso en la novela, que al fin escuchamos en el filme), por una bellísima Elizabeth Aguilar en el papel de Mariana y unas impresionantes secuencias de archivo de la capital derruida después del terremoto. El acierto de la película es alejarse de la novela, derrumbarla, hacerla pasar a través del terremoto y demostrar, incluso hoy, que Pacheco nos queda a los que leemos su obra, la estiramos hasta el presente sin temor a devastarla. CA

* * *

Este texto se escribió unos días antes de la muerte de Vicente Leñero y se publicó en la Revista Ocio No. 889, el 5 de diciembre de 2014, dos días después de su muerte. Leñero no sólo adaptó Las batallas en el desierto al cine; su trabajo en la adaptación es abundante, en un buen número de guiones: Los albañiles (Jorge Fons, México, 1976), Los de abajo (Servando González, México, 1978), Cadena perpetua (Arturo Ripstein, México, 1978), Las grandes aguas (Servando González, México, 1980), El crimen del padre Amaro (Carlos, Carrera, México, 2002), El atentado (Jorge Fons, México, 2010), etc. Al final, el 2014 despidió a Pacheco y también a Leñero. Sirva pues, el texto anterior, como obituario a Leñero. CA

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