El cine mexicano me da risa

EL CRIMEN DEL CÁCARO GUMARO ⎜ Emilio Portes, 2014

Recuerdo con cierto afecto la película Conozca la cabeza de Juan Pérez (México, 2008), ópera prima del realizador mexicano Emilio Portes. De ella, evoco el ingenio de la puesta en cámara, la exactitud con que están ejecutados los diálogos, y su inusual capacidad para hacer reír con bromas simplonas pero efectivas. Confieso que no he visto Pastorela (México, 2011), en parte por mi ignorancia de que Portes la dirigía, pero con El crimen del cácaro Gumaro (México, 2014) siento la necesidad de hacer una revisión de su trilogía. Intuyo que existen algunos elementos que lo proveen de un estilo único en el panorama actual: su preocupación por revitalizar tradiciones populares (como el circo o las representaciones de barrio), por entender la picardía del humor mexicano, por construir escenas corales al servicio de la teatralidad, y por mostrar con descaro la gandayez de sus personajes. El argumento de su nueva película retoma algunas estas singularidades. Cuando dos hermanos entran en disputa para rescatar o derrumbar el viejo cine de su padre, la situación se torna humorística debido a lo ridículo y violento de sus métodos, y a la inoportuna intervención del presidente municipal, quien está buscando obtener un beneficio personal de este conflicto.

La diferencia con sus anteriores películas es que El crimen… se exhibe en salas nacionales en el marco del llamado blockbuster mexicano: un conjunto de películas que ha logrado generar una convocatoria masiva gracias a la participación de figuras provenientes de la televisión. Con excepción de Nosotros los nobles (México, 2013), poco se ha discutido sobre la calidad artística y temática de estas películas y los estudios más bien  se han centrado en promover el éxito que obtuvieron en taquilla. El crimen… pinta para ser una decepción más. Parte de este desencanto proviene de que su figura principal, Andrés Bustamente (mejor conocido como “el Güiri Güiri”), no supo lograr una transición adecuada al cine. Siento que su estilo humorístico, basado en la imitación y caracterización de estereotipos mexicanos, funciona más para el lenguaje televisivo que para el cinematográfico. En la pantalla de cine no es suficiente insinuar voces y gestos graciosos: falta construir situaciones, delinear personajes, crear anticipaciones y marcar ritmos. Al final, aunque la película resulta un lamentable desfile de ocurrencias, me resulta satisfactoria por la crítica que formula hacia las tribulaciones del reciente cine mexicano.

Como película de parodia, El crimen… funciona esporádicamente porque pone al espectador a jugar sus referentes culturales respecto a la cinematografía nacional. En varias ocasiones no necesita enunciar nombres y títulos, sino que emula con una torpeza programada la estética visual de las obras que parodia. El primer momento de la película, con sus movimientos de cámara vertiginosos, el granulado de su fotografía, y el montaje acelerado remite inmediatamente a la escena emblemática de Amores perros (México, 2000). Con un plano fijo en blanco y negro, un decorado ascético e iluminado de forma tenue, y una familia menonita contemplando el vacío de la habitación, es imposible no aludir a los bostezos que generó Luz silenciosa (México, 2007) en varios espectadores. Si la parodia es mitad homenaje y mitad crítica, El crimen… nos muestra la agradable sorpresa de que el cine mexicano de los últimos años ha alcanzado una iconicidad inigualable. Mi problema es que tanta broma termina por ahogar el interés por la película; a diferencia de la televisión, en donde se apela a la atención del televidente en lapsos intensos y sucesivos, en el cine la comedia requiere ahondar en los motivos y en las posibles variaciones de la broma.

Lo que más rescato de El crimen… es que formula la inquietud de que una comunidad atienda el cine que se hace dentro de ella. En un raro momento de seriedad, los habitantes del pueblo de Güemez se quedan cautivados a raíz de la exhibición de unos videos caseros que protagonizan. La escena evoca la función que tiene el cine como recurso para construir identidad y para establecer lazos. Puesto que la película no pretende tomar en serio lo que predica, sucede algo de forma repentina que interrumpe la serenidad del momento. Sin embargo, esta situación sugiere una puesta en escena figurativa de lo que los realizadores, productores, y exhibidores piensan y sienten sobre el cine que elaboran. La película vierte algunas observaciones punzantes: que los asistentes encolericen ante la proyección de una película erótica nos recuerda la frágil moralina con que se percibe la sexualidad en las salas de nuestro país; o que las prácticas alrededor de la venta de dulcería y otros servicios de consumo por parte de las empresas de exhibición se ha vuelto desmesurada; o que los festivales de cine han tenido escasa relevancia para despertar el interés del espectador común.

Lo que me pareció insulso es que, en este trabajo de reconocimiento, la figura del espectador careciera de autonomía. Se le describe como un zombi, un acarreado, un ignorante, o un oportunista al pendiente de quién le propone la mejor oferta. No estoy seguro qué tanto la gente podría entender los comentarios satíricos que se hacen en la película, en parte porque es ajeno a ellos o se hacen a costa de ellos. Y aunque aparecen el padrecito, el ranchero, la niña fresa, y la parejita de besucones como sus representantes, son estereotipos que corresponden a otros criterios, como a la censura o al mecenazgo, y no al que paga de forma desinteresada $60 ó $70 para disfrutar una película. Quizá El crimen… revela, después de todo, que el espectador es quien sigue estando ausente en el “desmadre” que se ha armado en el cine mexicano. HH

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s